UNICEF

Crisis de Siria: aún hay familias que no tienen dónde ir

Fecha: 
Jue, 06/03/2014 (Todo el día)
Actualizado el 11/03/2014 a las 14:35 |
Razan Rashidi

Post de Razan Rashidi, de UNICEF en Siria.

Después de 600 días de asedio, una familia siria de Homs no tiene dónde ir. "No sabemos dónde podemos ir ahora", dice Ahida. Ella y cuatro de sus seis hijos viven en instalaciones para desplazados de Al Andalus desde principios de febrero, cuando fueron evacuados de la parte vieja de Homs, sitiada. 

"Cuando salimos del casco antiguo sabíamos que no tendríamos ningún sitio donde ir, pero hemos pasado demasiada hambre. Tuvimos que dejar Homs", explica.

La familia fue evacuada en una misión supervisada por la ONU. Durante la semana que duró la misión fueron evacuadas 1.366 personas del casco antiguo, entre ellas 332 niños, de los cuales 36 eran bebés.

La mayoría de los evacuados mostraban signos de trauma, enfermedad y desnutrición. Algunos fueron hospitalizados y muchos otros necesitarán atención psicosocial.

"Esperamos asistencia durante tanto tiempo… Los rumores que circulaban decían que íbamos a ser rescatados y que el mundo no nos dejaría simplemente morimos de hambre", nos cuenta la madre mientras su bebé duerme plácidamente a su lado en un colchón proporcionado por ACNUR.

El casco antiguo de la ciudad ha estado bajo el bloqueo de todos los bienes, suministros médicos y de energía durante más de 18 meses. La operación militar intensa continúa sin cesar. UNICEF, junto con otros aliados de la ONU e internacionales ha estado pidiendo que la asistencia humanitaria pudiera llegar a los civiles atrapados en el casco viejo.

CRISIS DE SIRIA: SOLUCIONES DE SUPERVIVENCIA ANTE EL HAMBRE

"Muchos de los intentos para entrar en el casco antiguo con la ayuda humanitaria, que se llevan haciendo desde junio de 2012, no tuvieron éxito. A medida que el asedio continuó, las condiciones humanitarias dentro del casco antiguo continuaron deteriorándose ", dijo Youssouf Abdel Jelil, representante de UNICEF en Siria.

Los civiles tuvieron que adaptarse a duras condiciones de vida y surgieron soluciones de supervivencia creativas ante las necesidades graves. "Junto con mis vecinos empezamos a cocinar hierba y maleza para las principales comidas. Hervíamos hierbas para hacer sopa para los niños. Hemos tenido poco que comer por nosotros mismos, pero los niños reciben la primera atención", añade.

Ahida tiene dos hijas casadas a las que no ha visto en dos años. Perdió por completo la pista y el contacto con una de ellas, de 20 años. "Su marido la llevó a algún lugar de los suburbios de Damasco", recuerda la madre. "Cuando bombardearon nuestra casa, se quemó todo. Perdimos nuestros teléfonos y no teníamos ninguna manera de contactar con ellos", dijo. "Rezo para que esté segura todas las noches".

Su segunda hija casada es una niña. Tiene solo 17 años. "Cuando las condiciones eran tan difíciles en Homs, un pariente lejano le propuso matrimonio. Nos pusimos de acuerdo para casarla, ya que queríamos que estuviera en un lugar seguro. Tenía 15 años". Ahora vive con la familia de su marido en algún lugar de Damasco. "Conseguimos hablar con ella por teléfono", sonríe, "y nos dio la noticia de que estaba embarazada de cinco meses".

Tres años de disturbios han destrozado muchas familias en toda Siria y en la región. Decenas de hombres del refugio de Al Andalus tienen a sus familias en los países vecinos o en otras partes inaccesibles de Siria. Su única preocupación ahora es cómo encontrarse con ellos.

Todavía hay 2.600 personas en la antigua ciudad de Homs. Como parte de la misma misión de evacuación, la ONU logró entregar parte de la ayuda prevista en el interior del casco antiguo.

"A pesar de que son objeto de ataque, varios convoyes humanitarios lograron entregar suministros de vital necesidad en el casco antiguo, incluyendo alimentos y medicinas", dijo Abdel Jelil.

El fin del bloqueo de la ayuda humanitaria es una de las demandas de UNICEF y otras organizaciones para terminar con la barbarie de Siria. Si quieres dejar tu firma puedes hacerlo aquí

Relaciones

Haití: Un año, tres meses y trece días después

Fecha: 
Lun, 25/04/2011 (Todo el día)
Actualizado el 29/04/2011 a las 12:22 |
Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España

Por Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España

Campamento de desplazados de Aviation Camp, Puerto Príncipe, diez de la mañana y un hervidero de actividad invade el espacio: mujeres con bidones de agua en sus cabezas, niños correteando de un lado a otro, madres peinando a sus hijos, jóvenes charlando en pandillas. 

Estamos rodeados de esqueletos de antiguos helicópteros en este campamento que en el pasado servía de aeropuerto para vuelos internos. Hoy en día acoge a más de 10.000 habitantes que desde el terremoto del 12 de enero de 2010 se trasladaron a este lugar en busca de refugio tras perder sus hogares.

Como es temporada de lluvias,  me detengo a mirar esos habitáculos hechos de plásticos, palos y algo de cartón, un poco de uralita otras veces, y pienso en el diluvio de la noche anterior… Mientras escribo estas líneas cae de nuevo una fortísima lluvia tropical y pienso otra vez en su lucha diaria contra los elementos.
 
Rothline Josel, de 28 años, está con su bebé Sainirlson, de ocho meses, en la cola del centro de nutrición que la Fundación para el Desarrollo de la Familia Haitiana (FONDEFH, en sus siglas en francés) dirige con el apoyo de UNICEF. “Vine a vivir a este campamento después del terremoto.  Al centro vengo desde que estoy embarazada. Mi hijo está bien, come bien, aquí le han vacunado de todo lo necesario”, asegura.
 
Rothline, que tiene otros dos hijos, sueña en voz alta sobre su futuro: “Me gustaría que cambiaran las cosas porque estamos viviendo en una situación muy mala. En las tiendas de campaña hace mucho calor, por el cambio de temperatura al salir, y los niños cogen fiebre. Están siempre enfermos”.  A mi pregunta de si ve que ha habido mejoras un año, tres meses y trece días después del terremoto, afirma: “Sí, han cambiado algunas cosas, este centro da mejores servicios y hay más seguridad en los campamentos”.
 
Se perciben algunos cambios en la capital de Haití: hay menos escombros, algunas casas se están reconstruyendo y el número de habitantes en los campamentos de desplazados ha disminuido (de 1,2 millones a 680.000). No obstante, los desplazados no siempre se han ido por motivos positivos. Muchos lo han hecho por las malas condiciones, por el impacto del clima, por la inseguridad o por desalojo. Lo que es obvio es que hay una tarea ingente por delante.
 
Hay algo que no deja de impactarme: la resistencia de los haitianos y su ánimo. Se ha hablado mucho de esto y es cierto, lo comprobé conversando con muchos de ellos. “Sí, nuestra vida es dura, pero tenemos ánimo e ilusión de que las cosas cambien”, decían. Cambios que desde UNICEF están orientados a mejorar la vida de los más de cuatro millones de niños haitianos, el futuro sobre el que este país caribeño ha de asentar sólidos cimientos.
Relaciones

Unidos por una pasión

Fecha: 
Vie, 08/04/2011 (Todo el día)
Actualizado el 12/04/2011 a las 11:46 |
UNICEF España

Por Federico Simcic, UNICEF Comité Baleares

El sábado 26 de marzo, el día antes de la prueba inaugural del I Circuito Divina Pastora, quedé con Xavi Torres y fui a buscarle al pabellón Príncipes de España, al finalizar su entrenamiento matutino, para acompañarle a la piscina municipal del pueblo de Sant Jordi.

Por Federico Simcic, UNICEF Comité Baleares

El sábado 26 de marzo, el día antes de la prueba inaugural del I Circuito Divina Pastora, quedé con Xavi Torres y fui a buscarle al pabellón Príncipes de España, al finalizar su entrenamiento matutino, para acompañarle a la piscina municipal del pueblo de Sant Jordi.

Ahí, a la 1 de la tarde, estaban convocados los medios de comunicación para asistir a un evento solidario bastante curioso: un desafío entre Fermín Cacho, campeón olímpico de 1.500m en Barcelona ’92 y plata en Atlanta ’96,  y Xavi Torres, triple campeón paralímpico (1992, 1996, 2000).

En este reto Fermín tenía que correr 200 metros (distancia record de natación de Xavi Torres) alrededor de la piscina, y Xavi nadar 1.500 metros (distancia histórica para Fermín Cacho).

A pesar del carácter benéfico de la prueba, los dos atletas estuvieron picándose y bromeando, durante todo el recorrido en coche hasta la piscinas, sobre quién iba a ganar. El hecho de perdernos durante 20 minutos en un polígono industrial de Palma, con Xavi ilustrando al foraster Fermín sobre las “bellezas arquitectónicas” y la producción de cada uno de los establecimientos que encontrábamos, fue una anécdota más de esta divertida jornada de deporte, amistad y solidaridad.

Sinceramente, no me fijé quién de los dos ganó la prueba, aunque sí puedo decir que fue muy emocionante ver la fuerza y la clase con la que nada Xavi; y lo divertido y cercano que fue que un campeón olímpico como Fermín se preste a dar vueltas a una piscina, arriesgándose el tobillo en cada pisada por el suelo mojado, para apoyar al programa de UNICEF Escuelas para África.

Porque el objetivo de este singular reto y de todo el Circuito Divina Pastora, organizado por Divina Pastora Seguros y la Real Federación Española de Atletismo (RFEA), es el de impulsar la educación infantil en África: por cada kilómetro corrido por un atleta en estas carreras, se genera un donativo que permite a UNICEF proveer con material escolar a unos 100 niños en Malawi y Zimbabue.

A la carrera del domingo, el único circuito de carreras populares de 10 kilómetros homologados por la RFEA que discurre por trazado urbano, se apuntaron más de 1.000 personas.

El fondista internacional Chema Martínez parecía volar por las calles de Palma y ganó cómodamente la prueba, dedicando la victoria a David Villa: “Nos une el entusiasmo por este proyecto solidario a favor de UNICEF y, tras el tiempo que hemos compartido y su felicitación personal al cruzar la meta, quiero dedicarle la victoria de hoy al máximo goleador de la selección española, una gran persona”.

Animando a los corredores en la línea de meta, vi a todo tipo de deportistas: jóvenes, personas mayores, representaciones de los clubes de atletismo de Mallorca, una madre empujando el carrito con su hijo, empleados que participaban por su empresa… Todos unidos por la pasión por el deporte, y con un objetivo: contribuir a la mejora de la educación en África.

Relaciones

Saima cumple su sueño en medio de las inundaciones en Pakistán

Fecha: 
Mar, 31/08/2010 (Todo el día)
Actualizado el 11/04/2011 a las 13:58 |
Ildefonso González

Por Tahira Sharafat, de UNICEF Pakistán Para millones de niños que se llevaron la peor parte de las inundaciones en Pakistán, despertarse en mitad de la noche para ser subido en un helicóptero y marcharse lejos de su hogar puede ser muy traumático.

Por Tahira Sharafat, de UNICEF Pakistán Para millones de niños que se llevaron la peor parte de las inundaciones en Pakistán, despertarse en mitad de la noche para ser subido en un helicóptero y marcharse lejos de su hogar puede ser muy traumático. Pero para Saima, de 10 años, del distrito de Rahim Yar Khan (provincia de Punjab, centro-este de Pakistán), se acaba de abrir una puerta a un futuro más brillante. A finales de julio, la cruel cadena de inundaciones monzónicas devastó amplias zonas de Pakistán, dejando a millones de personas sin hogar. El agua era lo suficientemente poderosa como para arrasar tierras cultivadas, casas, puentes, carreteras, hospitales y escuelas en zonas equivalentes a una quinta parte de todo el país. En el sur de Punjab, la provincia más poblada de Pakistán, cientos de miles de personas siguen huyendo en todas direcciones para escapar de las inundaciones. El agua ha obligado a abandonar sus hogares, granjas y aldeas. Rahim Yar Khan es uno de los 14 distritos que han resultado afectados en Punjab, con un millón de personas que continúan sufriendo los efectos del mayor desastre natural de la historia reciente de Pakistán. El Gobierno del distrito ha establecido 30 campos de atención y 13 comunidades con tiendas de campaña para albergar a todas las familias en situación desesperada que sea posible. Llegan sin nada más que la ropa en sus cuerpos. Los campamentos están montados, pero una sombra se cierne sobre ellos; se están suministrando agua, comida y medicinas, a pesar de que las necesidades actuales superan con creces la capacidad de cualquiera para satisfacerlas. 

Incluso en estos tiempos difíciles, una cara brillante sobresale del resto. La pequeña  Saima y su familia han llegado al campamento hace 10 días y ahora la esperanza ha vuelto a llenar sus vidas. El brillo en sus ojos y su sonrisa inocente  la distinguen  inmediatamente de entre los miles de niños que hay en el campamento. Es la más joven de seis hermanos y hermanas. Su padre es sordomudo y sus tres hermanos solían ir a la escuela en el pueblo antes de las inundaciones. Pero a pesar de su deseo de ir al colegio, se vio obligada a quedarse en casa y ayudar a su madre cuando su abuelo le impidió tener acceso a su derecho fundamental a la educación. Fue la Naturaleza la que cambió el destino de Salima. Ahora, durante los últimos 12 días, está estudiando en la escuela del campamento. "Es el sueño de mi vida hecho realidad, pero pido por favor  a mi madre que me prometa que  me dejará seguir yendo a la escuela cuando volvamos a casa", dice Saima mientras recita uno de sus poemas favoritos. Ya ha aprendido el alfabeto, los números y también ha empezado a escribir. Más de 12.000 niños de las provincias afectadas por la inundación han recibido la oportunidad de seguir con su educación en los 73 centros temporales de aprendizaje y recreo creados con el apoyo de UNICEF. Hasta ahora, 11.000 escuelas han quedado destruidas por las inundaciones en Pakistán, mientras que otras  6.100 están siendo utilizadas como refugio para 1,5 millones de desplazados. Con el fin de mantener a los niños en la escuela, UNICEF y sus aliados están estableciendo espacios temporales para más de un millón de alumnos alrededor de las áreas afectadas. Aprender y divertirse UNICEF está suministrando a todas las escuelas temporales kits de ocio, que incluyen juegos y equipos deportivos, para ayudar a reiniciar las clases. Los centros de aprendizaje también tienen esteras para sentarse, pizarras y material escolar para los niños. Las actividades que se realizan fueron elegidas después de consultar con las comunidades locales en las zonas afectadas. En los centros, los niños también tienen la oportunidad de aprender sobre graves amenazas a su bienestar, tales como la violencia de género y el acoso. Las autoridades provinciales de educación están facilitando que haya maestros en los espacios temporales de aprendizaje y se aseguran de que tienen el perfil adecuado para desempeñar un papel tan importante. En medio del caos, se han encendido faros de esperanza y los niños están empezando a creer que, efectivamente, después de la tormenta viene la calma.

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¿Por qué el mundo debe ayudar a Pakistán?

Fecha: 
Jue, 26/08/2010 (Todo el día)
Actualizado el 11/04/2011 a las 14:02 |
UNICEF España

Artículo de opinión publicado el 26 de agosto en CNN.com por Daniel Toole, Director Regional de UNICEF para el Sur de Asia. El representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia ha estado una semana recorriendo las zonas más afectadas por las inundaciones en Pakistán, donde ha podido reunirse con la población damnificada, conocer sus necesidades y evaluar la situación sobre el terreno.

"Desde el cielo, el mar de agua se extiende tierra adentro más allá del horizonte; recuerdos de un desastre distinto con una respuesta extrañamente distinta a la misma desesperación. Un paisaje de agua salpicado por las copas de los árboles, los postes de electricidad que flotan en el agua hacia ninguna parte y pequeñas parcelas de tierra con familias aisladas apiñadas junto a los restos que consiguieron salvar en su huída doliente de las crecidas a través del país. La quinta parte de Pakistán está anegada por las aguas. Imagínese si mañana se despertara por la mañana y se enterase de que toda Inglaterra o el estado de Florida están sumergidas por completo. Cultivos, mercados, carreteras, escuelas, comunidades y casas construidas con el esfuerzo de varias generaciones sumergidas en el agua, y muchas simplemente borradas del mapa. Tras varias décadas trabajando en situaciones de emergencia en todo el mundo, nunca antes había visto una devastación tan sorprendente. Lo único que se le asemeja en los últimos tiempos es el tsunami, con muchas más muertes, pero con un nivel de destrucción similar. El debate público que surgió en los primeros días del tsunami en Asia comenzó con un patrón muy parecido: ¿se podrían superar los enormes desafíos? ¿Se emplearía bien el dinero o caería quizás en manos de gente equivocada? Con tantos gobiernos distintos involucrados, ¿podrían los gobiernos, las Naciones Unidas y otros organismos humanitarios garantizar que los fondos llegarían a los más necesitados? Pero las potentes imágenes televisivas rápidamente desencadenaron un extraordinario torrente de apoyo humano, con grandes cantidades de dinero y recursos humanos. De hecho, la respuesta fue excesiva, y UNICEF dejó de captar fondos. Respuesta lamentablemente inadecuada Hoy, en toda la región afectada por el tsunami hay brillantes testimonios: desde plantas de alcantarillado ecológico hasta escuelas amigas de la infancia, o cómo los gobiernos nacionales y los organismos humanitarios reconstruyeron mejor. Lo mismo se puede hacer en Pakistán, pero la respuesta ha sido lamentablemente inadecuada. Estas aguas anegadas no van a desaparecer a corto plazo; la amenaza continúa siendo elevada, sobrepasando los esfuerzos de ayuda. El Gobierno estima que unos 20 millones de paquistaníes han resultado afectados de una u otra manera por las inundaciones, de los que más de ocho millones son menores de 18 años. Casi cuatro millones de niños constituyen la población más vulnerable, con riesgo de contraer enfermedades mortales transmitidas por el agua como la disentería, la diarrea y el cólera, así como las peores enfermedades endémicas como el sarampión y la poliomielitis. Visité un puesto de salud en la provincia de Sindh, donde el número de casos de diarrea aguda cuatriplica ya los niveles previos a las inundaciones, y los niños mueren rápidamente de diarrea y su más mortífero aliado, la deshidratación. Este no es momento de esperar. Sobre el terreno, hablé con muchas madres. Una de ellas tenía cinco hijos y nada con lo que salir adelante en medio de las moscas y un intenso calor –unos 40 grados--. El sudor caía por mi cara y mi cuerpo. Esta mujer huyó de las inundaciones con sus hijos, sin ningún alimento, sólo con la ropa que llevaba puesta. Hay cientos de miles, si no millones, de personas como ella. Tiene diarrea y sus hijos también están mal a pesar de vivir en un campamento seguro, donde se suministran alimentos cocinados y agua potable. Su tienda de campaña ofrece una protección irrisoria. ¿Cómo va a sobrevivir a este calor? ¿qué demonios van a hacer cuando llueva otra vez? Según el último recuento, cinco millones de paquistaníes estaban como ella: se han quedado sin hogar por las inundaciones. Cientos de miles de personas se enfrentan ya a la desnutrición, a las inclemencias del tiempo, las infecciones de la piel y las enfermedades respiratorias. La amenaza de epidemias aumenta día a día. Ante la mínima posibilidad de que las aguas desciendan, la atracción natural por volver a casa es abrumadora. Pero para muchos no ayudará la sensación de vacío y de pérdida, además de que no hay agua potable, ni tiendas de alimentos, ni animales, etc. La vida en un campamento es una vida en espera. Debe haber mejores formas de ayudar a las personas cuando estén en casa. Debido a que UNICEF y otros organismos humanitarios ya tenían equipos sobre el terreno, hemos sido capaces de liberar fondos de emergencia y empezar a proporcionar agua potable, vacunas, medicamentos, atención sanitaria y alimentos de emergencia y asistencia no alimentaria desde el inicio mismo de la crisis. Agua potable y vacunas Estamos observando un goteo constante de fondos, y ahora nosotros y nuestros socios estamos proporcionando agua potable a casi dos millones de personas al día y cerca de 800.000 niños han sido inmunizados contra enfermedades mortales. Y no es suficiente. Cientos de miles de personas permanecen aisladas de los suministros de ayuda. Hay escasez de médicos, trabajadores sanitarios, se necesitan 40 helicópteros. Falta casi todo. Hasta comprar jabón o cubos en esas cantidades es difícil. Hay mucha necesidad. Organizaciones serias como UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos, Save the Children y el Organismo Internacional de la Cruz Roja / Media Luna Roja tienen una trayectoria larga y muy buena reputación en la ayuda a los más necesitados. La imparcialidad, transparencia y la orientación a los más necesitados primero están en el corazón del trabajo que hacemos en cualquier situación, y especialmente en situaciones de emergencia. Hay una profunda dignidad en la forma en que los paquistaníes se ayudan entre ellos. Están en Ramadán y no toman siquiera un sorbo de agua desde el amanecer hasta el anochecer. Vi esto en las secuelas del terremoto de 2005. Los trabajadores humanitarios, liderando los labores de ayuda, trabajaban durante todo el día para distribuir alimentos vitales, agua potable, medicamentos y tiendas de campaña a los millones de desplazados; los vecinos (existe una profunda tradición en Pakistán de ayudar a sus “biraderi” o miembros del mismo clan) compartían lo que tenían con otros desplazados; pilotos de helicópteros volaban en misiones de rescate, y trabajadores humanitarios pasaban sus días atendiendo a jóvenes, débiles, ancianos y desposeídos, compartiendo todos los alimentos disponibles al anochecer en tierras extrañas y secas a kilómetros de casa. Así es como comparten y muestran su humanidad común. El mundo ha demostrado una y otra vez  el firme espíritu de generosidad humana; más recientemente, en el terremoto de Haití, incluso durante una recesión. Esta vez,  el mundo ha sido inexplicablemente lento, inexplicablemente distraído. ¿Podría deberse a que se espera que un país –una potencia nuclear—debería saber cuidar de sí mismo? Pero este enorme desastre supera la capacidad de cualquier gobierno y los desastres no conocen fronteras, no respetan los pasaportes. Este desastre va mas allá de las personas, sus implicaciones marcaran el futuro de este país. La geografía de esta región, distribuida en las vastas llanuras bajo el techo del mundo, el Himalaya, es como la política de esta región: inestable. Esta falla frágil puede romperse fácilmente por falta de atención y de solidaridad. Así como los paquistaníes se han ayudado unos a otros, también nosotros, como miembros del mismo "biraderi", el mismo clan de humanos, debemos  estar a la altura en este  momento y responder a sus necesidades. Tenemos que hacerlo hoy. Demasiados paquistaníes siguen esperando.

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Menores y refugio: una visión en primera persona

Fecha: 
Vie, 11/06/2010 (Todo el día)
Actualizado el 11/04/2011 a las 14:48 |
UNICEF España

Por Jimena Cañedo Portillo, Comunicación UNICEF España.

Cuando trabajas en una organización de Derechos Humanos como UNICEF, lees habitualmente historias de terreno sobre niños soldado, matrimonios prematuros y otras formas de maltrato infantil. Pero… es muy diferente cuando escuchas ese testimonio en primera persona.

 

Hacía tiempo que nada me llegaba tanto como los testimonios que escuchamos ayer en el trascurso del Congreso Internacional sobre Refugiados que tuvo lugar en Madrid, y en el que UNICEF participaba, junto a ACNUR, CEAR y otras organizaciones del sector. Comenzó contando su testimonio un joven iraní que tuvo la mala suerte de nacer en la época en que su país estaba en guerra contra Irak. De familia afortunada e hijo de un militar, contaba Arash (nombre ficticio), que durante esos tiempos en Irán, cuando cumplías 14 años, te quitaban el pasaporte para que no perdieras la oportunidad de servir a tu país como soldado. Por esta razón, cuando Arash  tenía 13 años, sus padres decidieron sacarle del país,  para lo cual prepararon un itinerario que pasaba por Turquía, hacia escala en España, luego pasaba por Canadá, y finalmente acababa en Estados Unidos donde el niño tenía familiares.  Tras Estambul donde estuvo un tiempo, el niño apareció solo en España con un pasaporte falso que afirmaba que había nacido en Quebec. Casi le sale bien la historia porque, según decía, en Irán le enseñaron bien inglés, pero a alguien se le ocurrió preguntarle algo en francés- idioma oficial de la provincia- y eso le delató. Pasó a la habitación de tránsito del aeropuerto, desde donde llamó a su padre para contarle lo ocurrido. El consejo que recibió de su padre fue que “se cortara las venas o lo que fuera”, con tal de que le llevaran a territorio español para poder pedir asilo. Tras estar varias veces a punto de ser deportado, llegando a estar subido en un avión pensando que era el final de sus días (el recibimiento de un desertor de vuelta en Irán no debía de ser muy agradable) finalmente pudo quedarse en España al cuidado de la Orden de la Merced. Imagino la presión que debió sentir ese niño, que no había cumplido los 14, en aquel avión, después de que sus padres se esforzaran por sacarlo del país, por darle una vida mejor. Después de aconsejarle que se autolesionara para conseguir salir de territorio internacional y cruzar algunos metros más hasta territorio español (que tus padres te recomienden eso debe de impresionar) el sentimiento de miedo, de final y de fracaso debe de ser aplastante. La parte buena es que los padres Mercedarios le dieron una buena educación. Consiguió una beca (estudiar una carrera sin el apoyo económico de nadie, es difícil) y acabó siendo ingeniero, con un buen puesto y, ahora está felizmente casado, a punto de ser directivo de una empresa. El segundo testimonio, el de un ex niño soldado de Angola fue impactante. Su camión fue asaltado cuando era niño y después de ver cómo los guerrilleros mataban a sus tíos se convirtió en esclavo de la guerrilla. Cuando se hizo mayor, tuvo la oportunidad de unirse a ella (y dejar así de ser pisado continuamente) así que lo aceptó. Contó la primera persona que mató…y luego vinieron más. No le gustaba esa forma de vida así que cuando se convirtió en un mando más alto, en vez de arrasar poblados enteros, sacaba cadáveres de las fosas comunes, les pedía a los del pueblo que les cambiaran las ropas y luego les dejaba huir. Esto llegó a los oídos de los altos mandos así que, después de convencer a sus hombres, todos se  entregaron para su rehabilitación. Estaba seguro de que nada les ocurriría, y así lo trasladó a sus hombres, pero en vez de eso, los fueron matando a todos delante de él permitiéndole vivir, para que delatara otros altos mandos de la guerrilla. “Me torturaron”, contaba. “Un día eran muy amables conmigo, al día siguiente me pegaban una paliza de muerte, al día siguiente como si nada…Me pegaron un tiro en un pié.” Y, como si no tuviera importancia, levantó una mano desde donde estaba y añadió “Y me cortaron un dedo.” La historia de cómo acabó en España sería demasiado larga. Pasó por Congo, de ahí a Marruecos y de ahí a España. “Ahora soy electricista – concluyó- estoy casado…Muchas gracias a todos los que me han ayudado.”

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Mauritania, el encuentro con la realidad

Fecha: 
Jue, 10/06/2010 (Todo el día)
Actualizado el 11/04/2011 a las 14:56 |
UNICEF España

Por Toté Moreno, Presidente del Comité de Castilla-La Mancha y Patrono de UNICEF España.

El avión salió puntual de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Puntual hasta que se detuvo en un cruce de las pistas. Tras media hora de espera, el comandante de la aeronave comunicó que la culpa era de… los controladores aéreos. Ése iba a ser el último contacto con la realidad española, al menos durante los próximos nueve días.

Mauritania, un país de arena y sol, de pobreza y miseria, de nómadas y tribus, nos esperaba.

El pequeño grupo lo formamos Lorena Cobas, Técnico de Cooperación en la Sede Central;  Inma Sánchez, Técnico de Cooperación y Comunicación en el Comitéde Castilla-La Mancha; y yo, que hemos tenido la oportunidad de poder ver de primera mano la realidad de este país, aprovechando un hueco en la apretada agenda y lejos de las intensas reuniones técnicas.

Tras ocho horas de escala en Casablanca, salimos hacia Nouakchott, capital mauritana, el sábado por la noche. En el pequeño aeropuerto nos espera Christian Skoog, representante de UNICEF en Mauritania, con el que tuve la suerte de compartir una semana en Haití hace ya tres años. Junto a él, Inés Lezama, infatigable trabajadora y fantástica anfitriona, que ha trabajado en UNICEF España durante varios años. La estancia está siendo mucho más amable y fácil gracias a su predisposición y amabilidad… Nos sentimos como sus invitados personales en este caluroso rincón de África.

El trabajo está siendo intenso. La primera parte del viaje la hemos dedicado a conocer la Oficina de UNICEF en Mauritania y a que el personal de aquí conozca el funcionamiento de UNICEF España. Para los que hemos oído mil veces las palabras: “pbas”,  “factura única”, “formulación”, “justificación”, pero nunca hemos sido capaces de entenderlo en profundidad, esto es como un cursillo acelerado e intensivo de todo el proceso de programación, financiación, ejecución y justificación de proyectos de cooperación.

En estos tres días también hemos tenido la oportunidad de visitar al responsable de la Agencia Española de Cooperación, uno de los financiadores más fuertes en estos momentos en Mauritania. Hemos mantenido una reunión con el equipo de Intermon Oxfam, que enterados de nuestra vista quisieron conocernos; y de recorrer las instalaciones del Centro de Salud de Sebkha, donde hemos empezado a tomar contacto con la realidad mauritana en lo que se refiere a atención y necesidades sanitarias.

Sin duda emociona la capacidad de trabajo de los profesionales sanitarios, exprimiendo al máximo los escasos recursos de los que disponen para atender a la población. Sala de consultas, vacunación, planificación familiar, ecografías, odontología, área de malnutrición, de tuberculosis… con lo mínimo y con mucho ahínco parece que las cosas salen adelante.

No obstante, en esta visita, cargada de colorido por las vestimentas del gran número de mujeres y niños que esperan pacientemente para ser atendidos, las imágenes del centro han sido muy duras, al ser conscientes de la escasez de medios, sobre todo la visión de la sala de partos: un espacio donde las paredes y los techos ya casi no aguantan en pie, donde se antoja excesiva la suciedad y donde las camillas en las que las mujeres se tumban para dar a luz parece que se fueran a venir abajo por el óxido que las corroe…

Los próximos días serán de viaje por el sur, muy cerca del río Senegal. Nos esperan proyectos de repatriados, de saneamiento, de protección y de lucha contra la ablación genital femenina, un grave y dramático problema en el país, y del que sólo al oír algunos testimonios, se te parte el corazón.

Todo contrastes, mientras escribo estas líneas vuelvo a pensar en las inmensas playas mauritanas (que ya hemos visitado porque hay que aprovechar el tiempo), en paseos interminables con la calma del Atlántico bajo nuestros pies, esa calma que desprende este país, situado a un puñado de kilómetros de nuestras paradisíacas Islas Canarias.

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La Isla Espíritu Santo, protagonistas de su futuro

Fecha: 
Lun, 07/06/2010 (Todo el día)
Actualizado el 11/04/2011 a las 14:58 |
UNICEF España

Por Marta Navarro, cooperante vasca en UNICEF El Salvador

 

Por Marta Navarro, cooperante vasca en UNICEF El Salvador

Dos horas en coche en plena madrugada (con amanecer incluido), hasta llegar al Puerto del Triunfo, y, una vez allí, media hora de viaje en lancha, acompañados de hermosos manglares y multitud de aves que habitan en este lugar. Finalmente, llegamos al estero de la Isla Espíritu Santo, más conocida como la Isla de los Cocos. Tanto el nombre como el camino prometían algo impresionante y, a pesar del calor insoportable y el polvo pegado a la piel y las ropas, la Isla y su gente no decepcionan y han hecho que me convierta en una de sus defensoras y amante del lugar.

A partir de este texto, voy a relatar nuestro trabajo en este paraíso, donde tengo el inmenso placer de trabajar. En él, viven 303 familias, la mayoría de las cuales subsiste gracias al trabajo en la cooperativa del coco que hay ubicada en la Isla.

La población de la zona se enfrenta a situaciones difíciles, a las que UNICEF está intentado poner solución. Entre la población infantil hay un alto grado de abandono escolar y los isleños tienen que enfrentarse a problemas como el alcohol y los abusos sexuales.

El primer objetivo de UNICEF ha sido crear una base de datos completa a través de encuestas realizadas a todas las familias de la Isla para poder establecer un diagnóstico y, posteriormente, planificar los proyectos que se ajusten a sus necesidades.

Como cooperante, he tenido la suerte de vivir todo este proceso participando en la formación y supervisión de los encuestadores. Fue un momento difícil por el contraste entre las bellezas de la Isla -amaneceres y atardeceres preciosos en el mar, marisco fresco, los deliciosos dulces de coco de la señora Virginia, la sencillez y gentileza de sus habitantes…- y la dureza de los relatos de quienes contestaban nuestras preguntas. Fui consciente de la falta de oportunidades a las que estaban sometidas aquellas personas, algunas de las cuales ya han dejado de ser anónimas para pasar a ser compañeras y compañeros de trabajo.

Una de las experiencias más sorprendentes ha sido comprobar cómo, generación tras generación, se repetían las mismas historias, en las que niñas de 12 años embarazadas relataban un futuro similar, sin esperanza, como si ya supieran lo que les iba a ocurrir, como si lo tuvieran escrito, sin posibilidad de cambiarlo.

Terminada la primera fase de diagnóstico, el área de Educación de UNICEF comenzó a trabajar con el Ministerio de Educación de El Salvador en un proyecto que busca fortalecer procesos educativos innovadores en el centro escolar, centrado en aspectos como la convivencia, habilidades para la vida y talleres ocupacionales desde unas metodologías participativas, vivenciales y tecnológicas.

El proceso está siendo muy participativo y gracias a él nos estamos enriqueciendo todos los participantes. Al principio, realizamos un taller DAFO (Análisis de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), que se completó con la creación de un equipo que ha coordinado las acciones de mejora, todo ello incluido en un plan de mejora elaborado por la comunidad.

Cada mes aproximadamente debo viajar a la Isla para ver los avances que se están dando y es sorprendente observar cómo se ha empoderado parte de la población, sacando a relucir las capacidades que tienen y que durante tanto tiempo no han tenido oportunidad de demostrar.

Aún nos queda mucho trabajo por hacer y nos encontramos con obstáculos, pero al final del proyecto, el balance del proyecto estoy segura que será siempre positivo, ya que las mejoras que se lleven a cabo siempre serán resultado de las decisiones y acciones de la propia comunidad.

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Orfeo Suárez firma ejemplares de Hablamos de Fútbol en la Feria del Libro

Fecha: 
Vie, 04/06/2010 (Todo el día)
Actualizado el 13/04/2011 a las 15:05 |
Ildefonso González

El periodista Orfeo Suárez, autor del libro Hablamos de Fútbol, estará firmando ejemplares este domingo 6 de junio, de 12:00 a 14:00 horas, en la caseta número 23 (Sgel) de la Feria del Libro de Madrid.

 Hablamos de Fútbol es un libro con 50 entrevistas a las grandes figuras del fútbol español e internacional de la mano de Orfeo Suárez, Redactor Jefe del diario El Mundo. Tanto los derechos de autor como todos los beneficios comerciales de esta obra, que ha sido editada por UNICEF y la Fundación You First, y que cuenta con el patrocinio de BBVA, se destinarán al programa Escuelas para África en Sudáfrica. Escuelas para África es una alianza entre UNICEF y la Fundación Nelson Mandela que busca la escolarización de ocho millones de niños en once países del continente africano para 2013. Hasta la fecha, Escuelas para África ha conseguido que casi cinco millones de niños de Angola, Malawi, Mozambique, Ruanda, Zimbabwe y Sudáfrica ya puedan ir a la escuela. En ella, además de recibir una educación de calidad, los menores se encuentran en un entorno protegido y con  los servicios esenciales cubiertos: agua, salud, nutrición, y material educativo y deportivo necesario.

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El deporte, derecho esencial de los niños

Fecha: 
Mié, 02/06/2010 (Todo el día)
Actualizado el 13/04/2011 a las 15:09 |
Marta Arias

Por Marta Arias, Directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de UNICEF España

 

Los días 1 y 2 de junio, UNICEF ha estado presente en el Simposio Europeo del Deporte, en el que he tenido la oportunidad de participar como ponente. El principal objetivo de este evento ha sido debatir "el rol de los organismos deportivos y los deportistas de élite (...) como referentes en la transmisión de los valores éticos". En este contexto, nuestra presencia se ha centrado en dos actividades principales: un taller para alumnos de la ESO  sobre Deporte para Desarrollo y una sesión de debate centrada en la inclusión y protección social de los deportistas menores de edad.

El taller para alumnos de 1º de la ESO ha contado con la colaboración muy especial de dos deportistas de máximo nivel: Amaya Valdemoro (campeona de europa de clubes de baloncesto) y David Barrufet (campeón mundial de balonmano). En él, los alumnos han reflexionado sobre la importancia del deporte en un país como Angola, a través de la experiencia de la visita al país de Pau Gasol como embajador de UNICEF.   En la sesión de debate, donde se ha hablado sobre la inclusión y protección social de los deportistas menores de edad, hemos tenido la oportunidad de compartir mesa con Andoni Zubizarreta (ex futbolista, campeón de Europa de clubes) y Marisol Casado (Presidenta de la Unión Internacional de Triatlón y miembro del COI).

El debate ha girado en torno a diversos temas, como los valores que a día de hoy transmite la sociedad en relación con el deporte, la presión sobre los niños y niñas deportistas, la conexión entre deporte y escuela o el uso del deporte como factor clave para el desarrollo en los países más desfavorecidos.   Como UNICEF, hemos insistido en un punto de partida que nos parece fundamental: el deporte forma parte de los derechos esenciales de todo niño, pero no entendido como actividad profesional de alto rendimiento, sino como parte del derecho de niños y niñas al "descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad". En ese contexto, no hay que olvidar que:

  1. Antes que deportistas, cualquier menor de 18 años es considerado un niño por la Convención sobre los Derechos del Niño, y como tal debe ver protegidos sus derechos.
  2. El deporte es una herramienta muy potente para promocionar valores claves a los más jóvenes, pero mal orientado puede hacer precisamente lo contrario, fomentando antivalores, con los que a menudo nos encontramos en nuestro entorno.

Precisamente por eso, es clave el papel simultáneo de una gran cantidad de actores: padres, entrenadores, educadores, medios de comunicación, clubes y federaciones, administraciones, y público en general. De todos ellos (en definitiva, de todos nosotros) dependerá que seamos capaces de aprovechar el inmenso potencial del deporte para formar auténticos ciudadanos responsables.

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