Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

Actualizado el 14/10/2014 a las 12:49 | La infancia en datos

Por Sara Collantes, Responsable de Políticas de Infancia y Desarrollo de UNICEF Comité Español

Hoy celebramos el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, un objetivo crucial para la infancia, porque pobreza e infancia, por desgracia, casi siempre aparecen vinculadas.

La pobreza es en sí misma una violación flagrante de los derechos de la infancia. Es arrasadora, sobre todo cuando es extrema, puesto que arruina todos los derechos de los niños y niñas que la padecen. 
 
Es incluso capaz de llevarse por delante su derecho más básico y elemental, el de la vida. 18.000 niños menores de cinco años mueren cada día por causas que se pueden evitar, como una neumonía, una diarrea o por malaria. Enfermedades de pobres, como comúnmente se las conoce. Porque, si no eres pobre o no vives en países afectados por la pobreza extrema, difícilmente hoy, en pleno siglo XXI, se puede concebir que se muera un niño por estos motivos. Yo, al menos, no conozco ninguno en el entorno en el que me muevo.
 
Recientes estudios de UNICEF vuelven a confirmar esta realidad: la renta (del país, de la región y del hogar) está estrechamente vinculada a la supervivencia infantil. Los países más ricos tienen las tasas más bajas de mortalidad infantil (6 de cada 1000 nacidos vivos de media; 5 en España). Estas cifras contrastan con algunos de los países más pobres del mundo, como Angola o Chad, donde se elevan hasta 164 y 150. El drama de la pobreza hace que la gran mayoría de muertes infantiles se concentre en un puñado de países, y dentro de ellos, en las comunidades más pobres y marginadas.
 
El camino es claro. Gran parte de los esfuerzos para acabar con la lamentable lacra de la mortalidad infantil tiene que enfocarse en combatir la pobreza, en sus múltiples caras y variantes: desempleo, desigualdad, escasez de alimentos adecuados y suficientes, falta de agua limpia y segura, inexistencia o insuficiencia de asistencia sanitaria, medicamentos y vacunas, ausencia de oportunidades de educación y de protección social…
 

Se ha salvado la vida de 90 millones de niños

Hemos tenido la oportunidad de corroborar esto en la práctica. Desde 1990, gracias a este tipo de acciones, se ha salvado la vida de 90 millones de niños, que han podido celebrar su quinto cumpleaños. 
 
Este 17 de octubre se nos invita a tomar conciencia de que la pobreza no es inevitable ni abstracta: tiene consecuencias verdaderamente atroces y amargas, como las que hemos descrito. Y era solo un ejemplo. Serio, muy serio, pero un ejemplo. Hay muchos más. ¿Quién no conoce alguno? Y sobre todo, en estos tiempos que corren…
 

Todos juntos podemos luchar contra la pobreza infantil

Por ello, ante la pobreza que tenemos cerca y que tenemos lejos solo cabe decir BASTA y comprometernos en nuestro día a día para derribarla. Aunque sea lógico y humano sentirse interpelado por la realidad más cercana (no olvidemos que la tasa de niños en riesgo de pobreza en España se sitúa ya en torno al 27%), la pobreza contra la que gritamos hoy es un asunto sin fronteras que nos lleva a decirle a los representantes políticos, las administraciones, las empresas y a toda la sociedad, aquí y en cualquier parte, que hay una serie de líneas rojas que no se pueden sobrepasar por mucha crisis que haya y por muchas medidas de contención del déficit que sean necesarias adoptar. 
 
El disfrute de los derechos más elementales de la infancia, de todos los niños del mundo sin distinción (como dice nuestro referente, la Convención sobre los Derechos del Niño) no son prescindibles en tiempos de crisis.